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Libro (PDF): Vuelta a la Autonomìa
by reenvia Red Latina sin fronteras
Libro (PDF)
VUELTA A LA AUTONOMÍA
Debates y experiencias para la emancipación social en América Latina
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Libro

VUELTA A LA AUTONOMÍA
Debates y experiencias para la emancipación social en América Latina

Gaya Makaran
Pabel C Lopez Flores
Cassio Brancaleone

2019, VUELTA A LA AUTONOMÍA.
Debates y experiencias para la emancipación social en América Latina
Primera edición: 21 de octubre de 2019
320 Páginas
Volver a la autonomía, volver a los senderos del caminar autónomo, más allá, y frecuentemente en contra, del Estado y del capital, donde la autonomía o, mejor dicho: las autonomías con sus múltiples facetas, se proponen como la autodeterminación social de sujetos colectivos e individuales diversos que se organizan y reorganizan para pelear por la capacidad de reproducir la vida en común en contra de las heteronomías.
El presente libro es resultado de los diálogos e intercambios que se llevaron entre académicos y organizaciones sociales de diferentes latitudes de América Latina. De ahí, lxs invitadxs a contribuir a este libro, radicados en diferentes geografías de Abya –Yala: Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Guatemala, México y Uruguay; abordan la autonomía y lo autonómico desde un compromiso político de reflexionar juntxs los retos y desafíos que encuentran las luchas emancipatorias y la construcción/reforzamiento de las autonomías.

para descargar ediciòn completa (PDF): https://www.academia.edu/40907004/VUELTA_A_LA_AUTONOM%C3%8DA_Debates_y_experiencias_para_la_emancipaci%C3%B3n_social_en_Am%C3%A9rica_Latina

INDICE
Introducción pag 09
Caminos de autonomía bajo la tormenta
Gustavo Esteva 21
Bajo el signo de la autonomía: aportes desdeuna teoría política anarquista
Cassio Brancaleone 47
Principios organizativos de la política: estadoy comunidad
Luis Tapia 81
Archipiélago y tejido de asambleas: Algunas clavescríticas para comprender la tensa relación entreEstado guatemalteco y comunidades indígenas
Gladys Tzul Tzul 101
Comunidad, autonomía y emancipación
César Enrique Pineda Ramírez 115
¡Organicémonos! Congreso Nacional Indígena (CNI)
frente a las elecciones presidenciales en México
Samantha César Vargas 153
Gobierno comunal de Cherán Keri, Michoacán
Gloria Angélica Gembe Velázquez y Javier Durán 165
En busca de autonomía municipal: Ayutla y el municipalismo autonómico en Guerrero, México
Pierre Gaussens 179
Autonomías y autogobiernos después del progresismo
Raúl Zibechi 203
Producción de mandatos populares como forma política no estadocéntrica. Reflexiones a partir
de la experiencia uruguaya
Diego Castro 219
Una vuelta a la autonomía: crisis y perspectivas de lasluchas autonomistas en la Argentina contemporánea
Juan Wahren 241
Política de la delegación y tiempos de incertidumbreen Ecuador: forma estatal de pueblo y ambivalenciasde la autonomía
Alejandra Santillana Ortiz 257
Autonomía indígena en disputa: entre la reconstitución de la territorialidad comunitaria y el cerco estatal. La experiencia guaraní enBolivia (2009-2018) Pabel C. López y Gaya Makaran 279

Introducción
Volver a la autonomía, a los senderos del caminar autónomo, más allá, y frecuentemente en contra, del Estado y el capital, donde la autonomía o, mejor dicho, las autonomías, con sus múltiples facetas, se proponen como la autodeterminación social de sujetos colectivos e individuales diversos que se organizan y reorganizan para pelear por la capacidad de reproducir la vida en común en contra de las heteronomías.
Estas luchas, a través de mundos otros que se construyen aquí y ahora, desbaratan las quimeras de un “mundo mejor” una vez tomado el poder y avanzada la hegemonía desde el trono. Volver, para lxs que se perdieron entre los humos del progresismo en la última década y media, hipnotizados por sus promesas y supuestas “oportunidades” para el campo popular, y que abandonaron la senda autonómica considerándola inviable, “utópica” e incluso irresponsable frente al embate del imperialismo y de la “derecha”. La vía estatal, que muchos prometían como la única “racional” y posible para el cambio social deseado, resultó, una vez más, no sólo inútil para la emancipación, sino incluso la más eficaz para el afianzamiento de la dominación capitalista y el colonialismo interno, reforzando las cadenas de los que habían intentado romperlas y colocando nuevos grilletes a quienes nunca los habían tenido.A lxs decepcionadxs, disgustadxs y asustadxs por sus derroteros“progresistas”, proponemos esta vuelta a la autonomía, concebida en toda su multiplicidad de significados y prácticas, como una red entretejida de senderos que, aunque de maneras diferentes, se encaminan hacia un horizonte común: el de la emancipación social.
Volver a la autonomía, para quienes por convicción ideológica o por su quehacer político cotidiano nunca abandonaron los caminos no estatales de la emancipación, es volver a pensar las luchas, repracticar, reforzar, robustecer los proyectos de lo común, esforzarse más en la autodeterminación como pueblos, colectivos, individuos, ampliando los espacios, los sentidos y las dimensiones de la autonomía. Es un volver que implica continuar caminando la autonomía, una autonomía que, aunque nunca desapareció de las prácticas políticas “desde abajo”, sí había entrado en un periodo de latencia o de menor visibilidad. Significa recobrar confianza en el camino, aunque frecuentemente parezca sinuoso, con el matorral cerrándose sobre nosotros y las piedras lastimando los pies. Al mismo tiempo que volvemos a reforzarnos en nuestros caminos autonómicos, resulta fundamental dar vuelta a la autonomía como concepto y como práctica misma, es decir: repensarla y resignificarla desde las nuevas coyunturas, imaginarios y construcciones societales, sin olvidar que éstas siguen enraizadas en procesos de muy larga data.
Volver a la autonomía, repensando los aciertos de las experiencias autonómicas, pero también sus errores y sombras, sus limitaciones y sus pulsiones de autoencapsulamiento. Volver a preguntarnos por la autonomía tanto desde reflexiones teóricas, como desde experiencias y luchas concretas, donde estos dos puntos de partida no se separan, sino que se entrelazan y complementan. Donde la teoría surge de la práctica y la práctica se inspira en la teoría, donde el “filósofo” milita y el militante filosofa, donde la vuelta se da en común, entre todxs, y donde la revolución es aquí y ahora, pensando, escribiendo y “echando tortilla”. Como dicen los y las zapatistas: “nuestra metateoría es la propia práctica…” Y es que, históricamente, en América Latina se viene produciendo desde los espacios sociales, comunitarios y populares algo que es parte fundamental del pensamiento crítico, singular e innovador, que implica una ruptura contrahegemónica: la construcción de proyectos autonómicos de densidad comunitaria y popular, una nueva gramática autonomista que se entiende como una deconstrucción teórico-práctica de los modos de existencia hegemónicos impuestos por el capital y el Estado, herencia del colonialismo y de la propia configuración del sistema mundo hegemónico.

En las últimas décadas, el debate en torno a las autonomías político-territoriales, en su mayoría indígenas, abrió en nuestro continente un campo fértil de discusiones sobre las alternativas sociales, políticas, territoriales y productivas desde innumerables experiencias locales surgidas desde el “subsuelo de la política” (Tapia, 2008). Dichos procesos autonómicos parecen cuestionar, principalmente, al capital, como forma de organización humana, y a los mismos Estados nacionales, como modalidades únicas de organización de la vida política de la sociedad. Asimismo, la idea de autonomías pareciera cuestionar también, de manera radical, la misma idea de democracia (liberal) que habría cristalizado como dogma hegemónico y, acaso, como la única lógica política posible. Así, en particular el tema de la autonomía indígena adquirió singular importancia, tanto en los discursos, las reivindicaciones y las propuestas del movimiento indígena, como en los debates sobre la descolonización y la reconfiguración del Estado en América Latina (Burguete, 2010).
En ese sentido, la diseminación de la noción de autonomía habría dado lugar a la polisemia del concepto, de manera que la “autonomía” presentaría en el plano teórico y político-práctico una comprensión multidimensional, compleja y plural en cuanto a su significado y sus sentidos; que van desde las ideas de “independencia” de la clase política y los partidos, hasta la autoorganización de los pueblos indígenas; desde una forma de expresión de la protesta social, hasta las posibilidades de la autorregulación generalizada de distintas colectividades; desde el autogobierno y la autogestión político-territorial, hasta la emancipación social colectiva.
Nos interesará sobre todo repensar la autonomía, partiendo de una “radicalidad” necesaria que permite ir mucho más allá de su limitación normativa e institucionalista, superando su reducción epistémica liberal, presente en el derecho internacional y las legislaciones nacionales, que reduce la autonomía a ciertas formas “permitidas” de autogobierno sin proyección societal subordinadas al gobierno “nacional” en cuestiones claves, sobre un territorio reducido y colonizado, en el marco de la división administrativa de un Estado-nación y de las políticas multiculturalistas del manejo de la diversidad, con el objetivo de aislar y reducir la complejidad de lo autónomo. En contraste, las autonomías “rebeldes” e “insurgentes”, a decir de Araceli Burguete “sin permiso del Estado”, se medirían por la capacidad de construir y defender otros modos de vida que contradigan la lógica del Estado-capital, con un horizonte de la autodeterminación social.
Su objetivo no sería aislarse, aunque a veces, a primera vista, pudiera parecer esto, sino expandirse para construir una red interrelacionada que dispute al Estado-capital la reproducción de lo social y de la vida en su conjunto. Con esto no pretendemos ser esencialistas, ni mucho menos discriminar a ninguna experiencia autonómica como “no suficientemente radical o rebelde”. Puesto que no está de más subrayar que la autonomía no se basa en la pureza, ni en el aislamiento o en una autarquía obligatoria, tampoco en un “afuera” total, sino en un entramado complejo de relaciones con el Estado-capital, donde se negocia, se cede y se avanza. La “impureza” y la complejidad de lo autónomo es lo que caracteriza la disputa por la autonomía, donde los esfuerzos sistemáticos del Estado por destruir, por someterla a través de su legalización, se encuentran con la respuesta creativa de “los de abajo”.
El presente libro es resultado de los diálogos e intercambios que se llevaron a cabo en el marco del Proyecto PAPIIT «Unicidad, pluralidad o comunidad. Debates sobre el Estado latinoamericano desde los pueblos indígenas» (sigloXXI) de la UNAM, México, entre académicos y organizaciones sociales de diferentes latitudes de América Latina. De esta manera, quienes nos propusimos la coordinación de este volumen representamos los espacios desde los cuales se empezó a tejer esta red de colaboradores con sus respectivas inquietudes teórico-políticas: Gaya Makaran, por parte del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM, México; Pabel López, del Posgrado en Ciencias del Desarrollo (CIDES) de la UMSA, Bolivia; y Juan Wahren, del Instituto de Investigaciones, Gino Germani de la UBA, Argentina.
De ahí, lxs invitadxs a contribuir en este libro, radicados en diferentes geografías de AbyaYala —Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Guatemala, México y Uruguay—, abordan la autonomía y lo autonómico desde sus realidades y enfoques teóricos particulares, pero con el esfuerzo de lograr un alcance latinoamericano, donde las diferentes reflexiones y experiencias “desde abajo” puedan servir a una lucha común.
Así, lxs autorxs, más allá de necesarios matices, diversidad de miradas, yuxtaposiciones y disonancias, comparten el mismo horizonte de emancipación social: algunxs repensando la autonomía desde un enfoque principalmente teórico, otrxs teorizando a partir de las luchas concretas, mientras otrxs dan testimoniosde cómo se practica la autonomía en el terreno. Así, la estructura del libro se asemeja a un tejido en el que se entrelazan diferentes colores, se complementan, dialogan, siguiendo un hilo conductor que los interconecta. Lo abstracto con lo concreto, lo teórico con lo práctico, lo académico con lo militante, lo masculino con lo femenino, lo particular con lo universal, y aún más allá de estas dualidades. No quisimos dividirlo en partes, jerarquizar, encasillar, separar, disecar, sino hacer dialogar y fluir las aportacionesde nuestrxs invitadxs. Todas ellas nos ayudan a reflexionar sobre la potencialidad y los retos que encuentra el caminar autonómico, muestran su multiplicidad y diversidad, evitan la ortodoxia y la descalificación, advierten de peligros comunes y trazan horizontes de lo deseable en el marco de una utopía posible.
Este libro nace desde un compromiso político de reflexionar juntxs los retos y los desafíos que encuentran las luchas emancipatorias y la construcción/reforzamiento de las autonomías en los tiempos actuales de crisis sistémica, no sólo del capitalismo como forma económica, sino de todo un sistema civilizatorio moderno en sus múltiples dimensiones. Dicha crisis se expresa en una guerra cada vez más abierta y despiadada (la IV guerra denunciada por el zapatismo) contra las formas de producción y reproducción de la vida relativamente autónomas o en lucha por su autonomía social, más allá y frecuentemente en contra del Estado y del capital. Al mismo tiempo que se intensifican y se propagan en una interrelacionalidad global las luchas/resistencias/creaciones/imaginarios antisistémicos que reivindican lo común —desde pueblos indígenas y negros, comunidades campesinas, colectivos urbanos, mujeres y otros sujetos rebeldes—, observamos la intensificación de las políticas represivas, destructoras, abiertamente violentas y genocidas provenientes del sistema, que se defiende de su propia crisis.
Éste es el contexto en el que ubica su ensayo Gustavo Esteva cuando esboza pinceladas sobre el sistema-mundo actual en el quetoca pensar y practicar las autonomías. Entre las diferentes carasde la misma moneda capitalista, el neoliberalismo y el progresismo, movidos ambos por las visiones decimonónicas del progreso, el desarrollo y la modernización, las experiencias autonómicas se abren camino para enseñarnos, como subraya el autor, a concebir la utopía aquí y ahora, en un presente bien presente, donde “los otros mundos” más que una fantasía del futuro son realidades concretas. Frente al fracaso de las (r)evoluciones políticas como vías de emancipación social propuestas por las viejas y renovadas izquierdas estadocéntricas, y ante el tambaleo de las certidumbres teóricas en las ciencias sociales, que menciona Gustavo Esteva, nace la necesidad de recuperar la tradición libertaria del pensamiento y de la acción emancipatoria, donde el anarquismo, en toda su diversidad de enfoques, tiene indiscutibles aportes teóricos y prácticos. La teoría política anarquista, como nos demuestra Cassio Brancaleone, brinda una base teórica y metodológica flexible y conectada con la práctica de lo cotidiano y lo concreto, que se adecua a nuestra aspiración de autodeterminación social.
Así, el pensamiento libertario será clave para analizar las prácticas políticas comunales no
estadocéntricas, destacando conceptos/valores como la autoorganización, el antiautoritarismo, la horizontalidad, la espontaneidad, el mutualismo en lo económico y el federalismo en lo político y, sobre todo, la necesidad de una revolución social permanente en vez de una toma de poder estatal instantánea. Desde ahí, retomar y aplicar las voces anarquistas para pensar y practicar la autonomía social en todas sus dimensiones significa, ante todo, reconocer la importancia de la libertad como principal motivación de la autonomía: un existir libre no sólo de manera externa frente al Estado y el capital, sino también interna, cuidando el carácter antiautoritariode las relaciones comunitarias.
Esta politicidad de lo común que se organiza de manera no estadocéntrica, horizontal y antiautoritaria, basada en la reproducción material de la vida a través del trabajo concreto y la propiedad colectiva de los medios de producción, reforzada por valores como la solidaridad, la reciprocidad y la ayuda mutua, y que no se limita sólo a los espacios rurales campesinos e indígenas, sino que por el contrario nos interpela a todxs, será crucial para nuestra capacidad de imaginar y practicar la autonomía, como indica Luis Tapia, elaborando una reflexión teórica, aunque derivada de la experiencia concreta de las luchas y resistencias comunales en Bolivia, sobre los principios organizativos de la vida política de las sociedades humanas y el antagonismo entre la forma comunidad y la forma Estado. Esta confrontación de principios organizativos destaca en la mayoría de las relaciones de las comunidades indígenas del continente con el Estado-nación, donde la capacidad de las comunidades de organización para el autogobierno por el control, la defensa y la regulación de sus territorios y recursos comunales se lleva al margen, más allá y/o en contra del Estado, al ser la política comunal la clave para una autonomía de facto .
Desde Guatemala y su experienciapersonal como miembro de una comunidad maya k’iche, Gladys Tzul Tzul ilustra el antagonismo entre la comunidad y el Estado, anteriormente dibujada, acercándonos a la política de lo común afianzada a través de los gobiernos comunales. Esta autonomía política se construye sobre una base material sólida, donde el trabajo comunal concreto afianza la unidad entre lo económico y lo político.
La comunidad, como célula básica para la emancipación a través de la construcción de su autonomía, sigue en el centro de nuestra reflexión. César Enrique Pineda nos propone una reflexión teórica, aunque fuertemente enraizada en la experiencia de luchas concretas, que nos provoca ver los alcances políticos y materiales de la autonomía y su potencial emancipatorio, con todas sus contradicciones, pero sobre todo los retos que pone a esa vía de emancipación el contexto del Estado-nación y el capitalismo global. Otravez más, nos volvemos a preguntar por la naturaleza de la organización comunitaria, no limitada sólo a los pueblos originarioso sociedades rurales, donde la politicidad deriva del cuidado y la reproducción de la vida de las familias integrantes con el papel destacado de las mujeres. Entender las relaciones comunitarias y concejiles en toda la diversidad en la que se presentan y sus efectos en la emergencia de sujetos colectivos capaces de imaginarse y construirse como autónomos, nos permite concebir la autonomía social en toda su complejidad.
Enraizando estas ricas reflexiones en la práctica cotidiana de tantas y diversas comunidades, comunas, consejos, municipios,regiones que se organizan para ejercer su autodeterminación, aterrizamos en los testimonios que nos dan los pueblos indígenas de México, en el libro representados por la voz de Samantha César,delegada del Congreso Nacional Indígena (CNI), de la comunidad nahua de Amilcingo (Morelos), y Gloria Angélica Gembe y JavierDurán, miembros del gobierno comunal purépecha de Cherán Keri (Michoacán). Estas voces, que reflejan tanto la coyuntura actual, como todo el proceso de larga data de las luchas indígenas por recuperar y conservar su autogobierno y su autonomía económica,de organizarse a niveles supracomunitarios e incluso nacionales como una fuerza que interpela a toda la sociedad mexicana con su grito “organicémonos”, nos muestran la fuerza de lo comunitario que enfrenta un ataque cada vez más brutal del Estado y el capital. Junto con el aporte de Pierre Gaussens, que relata los avances más actuales en el camino de la autonomía municipal mixteca y tlapaneca en el estado de Guerrero en el sur mexicano, estos testimonios nos muestran que los proyectos autonómicos en México se desarrollan en el contexto nada favorable de una violencia extrema, donde el narcotráfico, en contubernio con las autoridades estatales y las figuras empresariales, disciplina la sociedad a balazos, donde lxs defensores de la tierra, el territorio y los bienes naturales terminan arrojados a las fosas comunes. (1)
Observamos, no sólo en México, la intensificación de las políticas represivas, violentas y hasta genocidas por parte del sistema capitalista en esta etapa de crisis profunda. ¿Cómo producir y defender lo común, la autodeterminación, la autonomía, “otros mundos posibles” en el contexto adverso, donde por todas partes resuena la denuncia: “¡Nos están matando!”? En este sentido, la autonomía, defendida frecuentemente a brazo armado por las milicias/guardias comunitarias, se vuelve, más que una opción posible, una necesidad urgente en la lucha por la sobrevivencia física de los pueblos, y su carácter antisistémico (anticapitalista, antiestatal y antipatriarcal) es consecuencia directa de la inclinación asesina del sistema. Por otra parte, con el ascenso al poder estatal de gobiernos autodenominados “progresistas” o “de izquierda”, parecía abrirse en América Latina un nuevo escenario para las luchas por la autonomía. Muchos, desde una sincera esperanza y en contra de todas las experiencias históricas constatadas, confiaban en que las luchas de los abajos, que mostraron en diferentes latitudes su potencial destituyente y emancipatorio, serían favorecidas por los nuevos gobiernos. Que tomar el poder estatal haría transformar los Estado sen clave plural y promovería la autonomía social. Desde sus inicios, estos nuevos regímenes pretendieron legitimarse a través de un discurso intelectualizado con pretensiones “científicas”, difundido tanto por los gobiernos, como desde el ámbito académico orbitante, que posicionó las luchas indígenas y populares en el campo de disputa por el Estado y la hegemonía.
Según estos planteamientos, disputar con éxito la hegemonía y tomar el poder estatal permitió construir un Estado integral reconciliado con la sociedad de la cual sería la máxima expresión. De esta manera, los “progresistas” anunciaban su triunfo sobre posiciones “autonomistas” que, según ellos, en su ingenuidad romántica de querer “cambiar el mundo sin tomar el poder” (Holloway, 2002), renunciaron a la disputa política importante y claudicaron ante las fuerzas de derecha.
Frente a estos planteamientos, los artículos que siguen disputan el sentido del cambio “progresista” y demuestran la muerte anunciada del camino hegemónico como una vía posible de la emancipación. Al contrario, lxs autores coinciden en su diagnosis, indicando la crisis profunda de los movimientos sociales y el debilitamiento marcado de la capacidad de la autonomía social bajo los gobiernos “de izquierda”. Si mapeamos las experiencias autonómicas en el último decenio, como lo hace Raúl Zibechi, veremos esta afectación, pero también observaremos la rearticulación de los abajos y el surgimiento de nuevas iniciativas desde los espacios urbanos populares, desde los feminismos que retan las maneras patriarcales y verticales de pensar la política, desde experiencias abigarradas que apuestan por la autonomía, aunque frecuentemente de manera muy reducida y en un constante juego con el Estado, donde bajar recursos estatales no contradice el esfuerzo por la autogestión.
Esta relación compleja entre los movimientos y el Estado, donde el tira y afloja es una constante, donde la movilización social se dirige a reclamar a la máquina estatal derechos sociales y colectivos, produciendo e imponiendo el mandato desde abajo, es la preocupación del texto de Diego Castro, quien desde la realidad del movimiento obrero uruguayo se pregunta por caminos posibles entre la postura de la izquierda estadocéntrica y un antiestatalismo purista que niega la legitimidad de la interpelación popular al Estado como estrategia de emancipación. Esto nos lleva de nuevo a la gran y antigua, aunque totalmente vigente, pregunta: ¿podemos construir una política antiestatal, sin obviar la existencia del Estado y sin dejar de interpelarlo?
Repensar la autonomía nos llama a repensar también nuestra relación con el poder estatal más allá de ortodoxias, pero eso sí, siguiendo la vieja y siempre útil máxima de “no gobernar ni ser gobernados” que pone el límite a nuestra interpelación al Estado y marca el horizonte de la autonomía política.
De las consecuencias que resultan de rebasar la línea entre la interpelación al Estado y la subordinación a éste, advierte Juan Wahren, al realizar un balance de las luchas autonomistas en la Argentina de las últimas décadas, resaltando aciertos y sombras de diferentes experiencias de autonomía en un país que, a finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI supo ser una suerte de “laboratorio de innovación social” en torno a diversas experiencias de auto-gestión y autogobierno, a través de la acción colectiva de distintos movimientos sociales que pusieron en práctica diferentes facetas de la autonomía integral. Todo este variopinto y potente bullicio social se vio, sin embargo, encauzado institucionalmente a través de los gobiernos “progresistas” de la etapa kirchnerista (2003-2015), lo que fue invisibilizando estas experiencias, incluso aquellas que aún siguen vigentes y desplegando su práctica autonómica en sus territorios. La crisis de la autonomía en Argentina tras la década de (a)cercamientos a la “izquierda progresista” provoca una (auto)crítica sobre los movimientos sociales, pero también invita a redescubrir las potencialidades que podrían asumirse para esta nueva etapa política del país, signada por la crisis económica, social e institucional bajo el gobierno de neoderecha de MauricioMacri, potencialidades que se encaminarían, a paso lento, hacia una autonomía libertaria.
Una mirada parecida, desde la crisis de la autonomía como horizonte de emancipación, nos ofrece Alejandra Santillana, analizando el caso ecuatoriano, donde la potencia de los movimientos sociales, entre ellos el movimiento indígena, fue parasitada, cooptada y desarticulada una vez que éstos decidieron participar en la gobernanza en nombre del plurinacionalismo y el Buen Vivir institucionalizados. Tal ha sido el grado de enjaulamiento dentro de la democracia procedimental del pensamiento y las acciones sociales que el concepto “autonomía” se vuelve difícil de imaginar y más aún de aplicar. La imposibilidad de los sujetos colectivos de concebirse enclave autónoma es uno de los resultados palpables de las políticas “progresistas”. Será el movimiento feminista, indica la autora, el que más frescura y más capacidad de autonomía tendrá, justo gracias a que aún no fue subsumido por las estructuras y las dinámicas estatales.
La ofensiva estatal contra la autonomía social de facto de lospueblos originarios se observa también en otro de los Estados Plurinacionales, Bolivia, donde bajo los gobiernos presuntamente “indígenas y populares” se está dando la vuelta a la reivindicación autonómica del pueblo guaraní, como indican Pabel López y GayaMakaran, al institucionalizarla, convirtiendo el anhelo histórico de autodeterminación en una figura burocrática carente de sentido autónomo que, paradójicamente, extiende el alcance del poder estatal sobre los pueblos en cuestión. Si tomamos en cuenta el proceso histórico de las luchas indígenas por la autodeterminación ensus territorios ancestrales, veremos que éstos han utilizado diferentes estrategias para lograr sus objetivos y alcanzar o recuperar su autonomía frente a Estados nacionales, entre las que el uso contrahegemónico de la ley y las instituciones constituye un hecho importante, como lo pudimos ver en el caso de las experiencias del municipalismo mexicano. Sin embargo, la desmedida confianza en los mecanismos republicanos y en la legalidad, no sólo puede imposibilitar la autonomía soñada, sino que incluso destruye la cultura propia de los pueblos que sería su base. Así que, al pensar la autonomía indígena, más que en su institucionalización habría que concentrarnos en reforzar su capacidad de construir y mantener la autonomía social de facto, como lo propusieron y demostraron, por ejemplo, los caracoles zapatistas.
Lo que recuperamos para nuestra reflexión en común de la experiencia guaraní en Bolivia es su definición propia de la autonomía, tal y como la conciben y proyectan los mismos sujetos comunitarios, la definición que, más allá de las especificidades y los diferentes enfoques, nos une a todxs lxs que nos convocamos en este libro para dar vueltas juntxs alrededor del frondoso árbol de la autonomía: “iyambae – ser libres, sin dueño”.
Ciudad de México, La Paz, Buenos Aires, marzo de 2019.
.
Nota:
(1) En el momento de escribir esta introducción estamos conmovidxs por elcobarde asesinato, el día 20 de febrero de 2019, de Samir Flores, dirigente de la comunidad de Amilcingo, de donde proviene también Samantha César, invitada a nuestro libro. Comunidad, como muchas otras del estadode Morelos, Puebla y Tlaxcala, inscritas en el Congreso Nacional Indígena(CNI), constructoras de sus autonomías políticas, educativas y culturales, y organizadas en el Frente de Defensa del Agua y la Vida de Morelos, Puebla y Tlaxcala en contra de los megaproyectos en la región (termoeléctrica,gasoducto y acueducto) iniciados por los gobiernos neoliberales y continuados, aun con más perseverancia, por el gobierno de Andrés ManuelLópez Obrador (2018-) con el empleo de “consultas populares” ilegales eilegítimas, manchadas de sangre de dirigentes opositores asesinados, que se llevan a cabo para legitimar el despojo de los pueblos y las comunidades en nombre del desarrollo nacional (véase Muñoz Rivera, 2019).
.
Referencias:
Burguete Cal y Mayor, Araceli, “Autonomía: la emergencia de un nuevoparadigma en las luchas por la descolonización en América Latina”,en Miguel González, Araceli Burguete y Pablo Ortiz (coords.), La autonomía a debate: autogobierno indígena y Estado plurinacional en América Latina , Quito, Flacso-Ecuador, 2010.Holloway, John, Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy , México, BUAP/ Herramienta, 2002. Muñoz Rivera, Gloria, “Matan a Samir Flores, opositor a termoeléctrica en Morelos”, La Jornada, México, 21 de febrero de 2019. [Disponible en https://www.jornada.com.mx/ultimas/2019/02/21/matan-a-samir-flores-opositor-a-termoelectrica-en-morelos-6192.html] Tapia, Luis, Política salvaje , La Paz, Clacso/ Muela del Diablo/Comuna,2008.

tambièn en https://publicar.argentina.indymedia.org/?p=9314

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Publicado: 3 julio, 2022 / 13:29
Categoría: Alternativas, Autonomía, nuestrAmerica, Resistencias, Zapatistas
Etiquetas: Alternativas, autonomía, nuestrAmerica, Resistencias, Zapatistas
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