From the Open-Publishing Calendar
From the Open-Publishing Newswire
Indybay Feature
Biocombustibles: una alternativa de autogestión a los combustibles fósiles
En la era moderna el hombre ha ido especializando su dependencia a los combustibles fósiles al grado que la mayor parte de los productos que consumimos de una u otra manera están ligados a ello, ya sea en su producción o distribución, el consumo de petróleo se eleva cada día mas y los especialistas aseguran que en menos de cincuenta años la humanidad terminara con las reservas de petróleo en el mundo.
Esta dependencia a los combustibles fósiles es tan grande que las ultimas guerras han sido para obtener el control de ellos. Las guerras del Golfo, Afganistán, así como la guerra semifría entre los Estados Unidos y Venezuela, están íntimamente ligados al petróleo. Se ha convertido en la mejor manera de control en los países y a los países. El petróleo es la principal fuente de contaminación atmosférica, así como uno de los principales causantes de los grandes costos sociales que la humanidad ha estado pagando en los últimos 150 años y esto esta por terminar de la manera mas abrupta, sin una alternativa sustentable en que respaldarnos.
Esta dependencia a los combustibles fósiles es tan grande que las ultimas guerras han sido para obtener el control de ellos. Las guerras del Golfo, Afganistán, así como la guerra semifría entre los Estados Unidos y Venezuela, están íntimamente ligados al petróleo. Se ha convertido en la mejor manera de control en los países y a los países. El petróleo es la principal fuente de contaminación atmosférica, así como uno de los principales causantes de los grandes costos sociales que la humanidad ha estado pagando en los últimos 150 años y esto esta por terminar de la manera mas abrupta, sin una alternativa sustentable en que respaldarnos.
Es claro que los gobiernos que ven en el petróleo o en cualquier tipo de combustible fósil la base de su economía no están pensando en la búsqueda de alternativas a la crisis que está por llegar, incluso manejan un discurso de “no pasa nada”, “aun tenemos petróleo para los próximos cien años” y argumentos de ese tipo, algunos fundamentados en científicos que manipulan los datos al servicio del Estado, aunados a todas las demás prácticas alienantes que ya se manejan y que además sirven para incrementar la crisis, como el consumismo y la filosofía de usa y deshecha.
El uso desmedido de los combustibles fósiles en los últimos cincuenta años han llevado al incremento del calentamiento global, teniendo como resultado una aceleración en el cambio climático; así mismo, los beneficios sociales en la mayoría de los países donde el petróleo es la base de la economía no se reflejan en la sociedad. Son países que mantienen un alto nivel de miseria y marginación. Sumado a que los países petroleros del Medio Oriente mantienen una guerra constante con Estados Unidos, la población vive en una constante incertidumbre, los costos sociales y ambientales que se están pagando con la utilización son incalculables, podemos hablar de que estos pueden llegar a reflejarse en una extinción de los seres humanos como especie.
¿Alternativas?
A pesar de la negativa de la mayoría de los países a buscar o trabajar en alternativas a la dependencia de los combustibles fósiles, existen algunas investigaciones y/o propuestas que no sólo terminarían con nuestra dependencia, sino que, algunas de ellas son alternativas que pueden servir de base para la autogestión y hacer verdaderos cambios sociales, basados más en el apoyo mutuo que en la opresión y el control social, donde los costos ambientales son mínimos y los costos sociales pueden llegar a anularse. Entre estas alternativas están los biocombustibles.
Biocombustible es cualquier energía renovable que se deriva de la biomasa de los organismos vivos, como puede ser el estiércol de la vaca o el resultado del proceso químico de algunas plantas como el maíz y la caña de azúcar.
En los últimos años, algunos países han trabajado en mejorar las técnicas para producir biocombustibles, tanto como en desarrollar un fuerte control de los mismos; es decir, monopolizarlos y mantener con esto un control parecido al que se tiene con el petróleo. De este modo, el sentido social y ambiental de estos combustibles pasa a ser enorme, ya que en países como Francia y Brasil se destruyen grandes extensiones de tierra para el cultivo de maíz, sorgo y soja con el propósito de usarlo como biocombustible. El costo incluye que se generen grandes problemas de erosión a la tierra y que se añada mucho CO2 a la atmósfera debido a los procesos de pérdida de bosques. Esto ha hecho que algunos activistas ambientales y defensores de los derechos humanos vean con malos ojos al biocombustible como alternativa. Otro de los argumentos que manejan, no sólo los activistas, sino también de algunos gobiernos en los últimos tiempos, especialmente de Latinoamérica, es el problema del hambre. Desde su perspectiva, el cultivo de plantas para biocombustible es un asesinato en masa. Condenan que mientras la gente se muere de hambre se piense en cultivar alimentos para combustible. Además se habla de las desigualdades y más formas de opresión que siguen presentes en la civilización actual.
Creo que buscar alternativas a los combustibles fósiles partiendo del punto de vista actual de la civilización, donde las clases sociales son catalogadas como opresor y oprimido, imposibilita o al menos dificulta grandemente llegar a una solución satisfactoria. No es el uso del biocombustible el que evidencia las desigualdades y aumenta los costos ambientales, es más bien la estructura civilizatoria que mantenemos. Aun así, las técnicas de producción de biocombustible permiten que comunidades pequeñas que buscan alternativas de autogestión y autonomía puedan cambiar sus métodos de producción y de interrelacionarse entre ellos mismos. La producción y el uso de biocombustibles a nivel comunitario es un paso hacia un verdadero cambio. Las objeciones para el uso de los biocombustibles tienen que ver más con la idea de que el mundo tiene que basarse en el comercio y en la producción en masa. Si vemos más allá de esto, estamos ante una alternativa que nos aleja de la crisis de los combustibles fósiles y nos acerca a una autonomía de los pueblos. Tal vez debemos dejar que la crisis del petróleo llegue, que los modelos civilizatorios actuales terminen por derrumbarse y desde sus escombros de plástico e hidrocarburos construyamos algo mejor.
El uso desmedido de los combustibles fósiles en los últimos cincuenta años han llevado al incremento del calentamiento global, teniendo como resultado una aceleración en el cambio climático; así mismo, los beneficios sociales en la mayoría de los países donde el petróleo es la base de la economía no se reflejan en la sociedad. Son países que mantienen un alto nivel de miseria y marginación. Sumado a que los países petroleros del Medio Oriente mantienen una guerra constante con Estados Unidos, la población vive en una constante incertidumbre, los costos sociales y ambientales que se están pagando con la utilización son incalculables, podemos hablar de que estos pueden llegar a reflejarse en una extinción de los seres humanos como especie.
¿Alternativas?
A pesar de la negativa de la mayoría de los países a buscar o trabajar en alternativas a la dependencia de los combustibles fósiles, existen algunas investigaciones y/o propuestas que no sólo terminarían con nuestra dependencia, sino que, algunas de ellas son alternativas que pueden servir de base para la autogestión y hacer verdaderos cambios sociales, basados más en el apoyo mutuo que en la opresión y el control social, donde los costos ambientales son mínimos y los costos sociales pueden llegar a anularse. Entre estas alternativas están los biocombustibles.
Biocombustible es cualquier energía renovable que se deriva de la biomasa de los organismos vivos, como puede ser el estiércol de la vaca o el resultado del proceso químico de algunas plantas como el maíz y la caña de azúcar.
En los últimos años, algunos países han trabajado en mejorar las técnicas para producir biocombustibles, tanto como en desarrollar un fuerte control de los mismos; es decir, monopolizarlos y mantener con esto un control parecido al que se tiene con el petróleo. De este modo, el sentido social y ambiental de estos combustibles pasa a ser enorme, ya que en países como Francia y Brasil se destruyen grandes extensiones de tierra para el cultivo de maíz, sorgo y soja con el propósito de usarlo como biocombustible. El costo incluye que se generen grandes problemas de erosión a la tierra y que se añada mucho CO2 a la atmósfera debido a los procesos de pérdida de bosques. Esto ha hecho que algunos activistas ambientales y defensores de los derechos humanos vean con malos ojos al biocombustible como alternativa. Otro de los argumentos que manejan, no sólo los activistas, sino también de algunos gobiernos en los últimos tiempos, especialmente de Latinoamérica, es el problema del hambre. Desde su perspectiva, el cultivo de plantas para biocombustible es un asesinato en masa. Condenan que mientras la gente se muere de hambre se piense en cultivar alimentos para combustible. Además se habla de las desigualdades y más formas de opresión que siguen presentes en la civilización actual.
Creo que buscar alternativas a los combustibles fósiles partiendo del punto de vista actual de la civilización, donde las clases sociales son catalogadas como opresor y oprimido, imposibilita o al menos dificulta grandemente llegar a una solución satisfactoria. No es el uso del biocombustible el que evidencia las desigualdades y aumenta los costos ambientales, es más bien la estructura civilizatoria que mantenemos. Aun así, las técnicas de producción de biocombustible permiten que comunidades pequeñas que buscan alternativas de autogestión y autonomía puedan cambiar sus métodos de producción y de interrelacionarse entre ellos mismos. La producción y el uso de biocombustibles a nivel comunitario es un paso hacia un verdadero cambio. Las objeciones para el uso de los biocombustibles tienen que ver más con la idea de que el mundo tiene que basarse en el comercio y en la producción en masa. Si vemos más allá de esto, estamos ante una alternativa que nos aleja de la crisis de los combustibles fósiles y nos acerca a una autonomía de los pueblos. Tal vez debemos dejar que la crisis del petróleo llegue, que los modelos civilizatorios actuales terminen por derrumbarse y desde sus escombros de plástico e hidrocarburos construyamos algo mejor.
Add Your Comments
We are 100% volunteer and depend on your participation to sustain our efforts!
Get Involved
If you'd like to help with maintaining or developing the website, contact us.
Publish
Publish your stories and upcoming events on Indybay.
Topics
More
Search Indybay's Archives
Advanced Search
►
▼
IMC Network