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Itaipú, fanfarria hidronacionalista y escarapela de soja
by Luis Agüero Wagner
Thursday Nov 20th, 2008 2:54 PM
Un general brasileño amenazó hace semanas con asaltar la represa de Itaipú, y nuevos incidentes fronterizos se producen dejando en ridículo al Paraguay, todo por obra y gracia de la ineptitud diplomática del gobierno del obispo Fernando Lugo.
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El general José Carvallo, Jefe del Comando Sur del Brasil, afirmò hace unas semanas que si el presidente Lula Da Silva lo ordena, fuerzas militares invadirán Paraguay y se lanzarán sin miramientos sobre la represa de Itaipú. Un nuevo incidente se ha generado esta semana, y las humillaciones sufridas por Paraguay aumentan en lugar de disminuir por la errática política anti-mercosuriana del obispo.

El gobierno paraguayo respondió expresando su disgusto a través del ministro del Interior, Rafael Filizzola. Para Filizzola, esas expresiones de Carvalho a una revista de Brasil constituyen "un atropello a la soberanía" de Paraguay.

"Son posturas que se han quedado ancladas 50 años en el pasado. O sea, no tiene sentido en este momento hablar de soluciones o de respuestas militares en una región que ha apostado por la integración", también manifestó el titular del Interior de un gobierno que desde su campaña proselitista ha apostado a tirotear precisamente contra ese proceso de integración.
Carvalho había señalado que la seguridad de Itaipú era "responsabilidad de la propia empresa, de la Itaipú Binacional, en primer lugar", pero advirtió que "en caso de que ella no consiga más prever la seguridad de sus instalaciones, sea por la invasión de movimientos sociales u otras amenazas, el problema se podrá volver una cuestión policial o militar".
En la misma línea, el jefe militar explicó que el Ejército brasileño "existe para cumplir cualquier misión en cualquier lugar del territorio nacional" y dejó en claro que si Lula "determina que una acción (como la intervención en Itaipú) debe ser realizada, ella será ejecutada".

A una controversia sobre Itaipú, se agrega la tensión provocada por la permanente amenaza de campesinos "sin tierra" paraguayos de invadir tierras de brasileños instalados en Paraguay -los llamados "brasiguayos"-, en una franja que el gobierno de Brasilia parece considerar un Sudetes Sudamericano.
HIDRONACIONALISMO ENTREGUISTA ANTE SOJEROS
Muchos brasileños, que compraron tierras destinadas a la reforma agraria a los corruptos gobiernos paraguayos, se dedican en la franja limítrofe entre Paraguay y Brasil al contaminante cultivo de soja transgénica, y advierten al gobierno “hidronacionalista” que no grave sus exportaciones y desarrolle una política agraria antinacional. Vale decir, nacionalismo para las aguas, entreguismo para las tierras. Estos filántropos solo piden, como es sabido, que les dejen “producir riqueza para el país y para las arcas estatales” en la forma altruista en la que lo han venido haciendo, es decir, concentrando tierras, expulsando de sus parcelas a familias campesinas que deben migrar al exterior en busca del sustento y enviando una buena cantidad de intoxicados a los hospitales o al cementerio. Ya en 1912 el traficante de granos Leopold Louis Dreyfus afirmaba que su objetivo era “satisfacer una gran necesidad económica y humana” y no simplemente ganar dinero y hacer crecer a su corporación. Eufemismos parecidos hoy utilizan quienes buscan justificar los principios destructivos del sistema neoliberal; en el que el mercado subordina a los derechos humanos, a la justicia , la democracia, y a la sustentabilidad medioambiental. La soja transgénica, hermana consanguínea del terremoto, coetánea del volcán y el torbellino, una gigantesca fuerza que da forma al mundo, oleada colosal, se infla y avanza sobre el Paraguay. Como una ola de marea, sube y sube. Ya lo dijo Lenin, el cereal es la divisa de las divisas, y la teología neoliberal que en Paraguay ha sentado sus reales con la bendición del obispo Fernando Lugo (que ya ha condenado las invasiones de tierras) y el maestro de ceremonias bacanales Dionisio Borda, nos ha despojado de voz para opinar a quienes no tenemos un dólar invertido en el negocio.
¿UN BATALLÓN DE ABC DIRIGIDO POR ZUCOLILLO?

En conclusión, Aldo Zucolillo, promotor de la candidatura del obispo Fernando Lugo y mentor de las campañas contra el MERCOSUR en Paraguay, ya logró su propósito, ya tiene su guerra con Brasil. ¿Y ahora qué se viene?

¿Acaso piensa ponerse al frente de un batallón de periodistas, y arremeter contra las fuerzas del general Carvallo, desplegadas en la frontera entre Brasil y Paraguay?
¿Qué esperan Zucolillo y sus secuaces para arremeter contra las líneas enemigas, que están cortando el Puente de la Amistad?.
¿O está esperando vender azúcar a Brasil en medio de la guerra, como lo hicieron sus antepasados a Bolivia durante la última guerra internacional paraguaya?

BRASIL Y EL HERMANO MAYOR

En Brasil, el imperio norteamericano trabajó para evitar el nacionalismo económico y lo que las administraciones Truman y Eisenhower llamaron "desarrollo industrial anexo" (refiriéndose a un desarrollo que podría competir con las empresas de EEUU).
De todas maneras, el imperio toleró en Brasil un desarrollo complementario a la industria norteame-ricana dado que para decirlo en palabras de Dulles, era útil "darles unas palmaditas y hacerles pensar que uno les tenía cariño".

Dentro de esa lógica, el "hermano mayor" del norte se arrogó las atribuciones de diseñar las políticas geo-estratégicas sudamericanas, utilizando como ficha principal a un país (Brasil) al que en docu-mentos confidenciales consideraba "un área reservada para experimentos industriales".

PARAGUAY , BRASIL Y EL HIDRONACIONALISMO

Aunque los asesores norteamericanos entrenaban a las fuerzas armadas y diseñaban los planes eco-nómicos a implementarse en Paraguay, el imperialismo de segundo orden del Brasil también tenía expresiones diversas. La misión cultural brasileña manejaba la universidad, pero los militares brasileños también tenían su presencia en el Paraguay anticomunista.

La complicidad del Brasil con el imperio norteamericano para sentar sus reales en Paraguay tiene una vieja data, desde que en la década de 1930 su influencia desplazó a los intereses anglo-argentinos dominantes en Paraguay desde la devastación genocida que en el siglo XIX inspiró y sufragó contra este país el imperialismo británico.

En el marco de sus experimentos, el imperio norteamericano decidió la erección de la represa de Itaipú, en pleno auge de la guerra fría. Paralelamente, se gestaba el problema de las tierras fronterizas entre Paraguay y Brasil.

"Oportunidade de Terras no Paraguai" rezaba un espacio comercial publicado en el periódico O Es-tado de Sao Paulo el 12 de enero de 1979, testimoniando el negociado del cual surgiría la actual pro-blemática que aqueja al campesinado paraguayo.

Los organismos que debían abocarse a la reforma agraria en Paraguay se encontraban en manos de personajes como Juan Manuel Frutos, otro referente de la Liga Mundial Anticomunista financiada por la Secta Moon, al igual que Aldo Zucolillo.


¿REIVINDICACIÓN NACIONALISTA O CORTINA DE HUMO?


El tratado para la construcción de Itaipú fue objeto de reparos en serie por la parte paraguaya, desde el mismo instante en que fue firmado.

Sin embargo, sería lirismo ingenuo pensar que la "autoridad moral" o intelectual de tal o cual gobierno o negociador podría conmover al poderoso y astuto Brasil a favor de las reivindicaciones hidro-nacionalistas que en cada campaña electoral paraguaya suelen aparecer.

Quienes agitan estas campañas desde la prensa, son los mismos que defienden a capa y espada la invasión brasileña que promueve en Paraguay el monocultivo de soja, en una creciente franja en la frontera este del país que ya podría considerarse un Sudetes Sudamericano, o una comarca que recuerda el territorio de Acre, que Brasil arrebató a Bolivia.

Por lo general, el Brasil suele apagar la agitación electoralista paraguaya con una lluvia de billetes para el gobierno de turno, y en el caso actual, inclusive facilitó recientemente un avión brasileño para el traslado a Brasilia quienes supuestamente "golpearían la mesa" en el Planalto e Itamaratí: los "hidro-nacionalistas" Fernando Lugo y Ricardo Canese, entre otros.
Ante tantos puntos incongruentes, no está demás sentarse a meditar haciéndose la obligada pregunta: ¿Son las reivindicaciones sobre Itaipú unos auténticos reclamos nacionalistas, un elemento de pro-paganda electoral o apenas una cortina de humo?

LAS LECCIONES DE LA HISTORIA

La codicia por el caucho en Acre llevó a la sublevación de los habitantes de la región, que en su mayor parte eran brasileños.

Aunque en 1899 los bolivianos habían intentado apaciguar los ánimos haciendo concesiones al Brasil, y fundando la capital administrativa del territorio Puerto Alonso (hoy Porto Acre), estalló una rebelión de los colonos brasileños que hoy es conocida como la "revolución acreana". Asistidos por el gobernador del estado de Amazonas, la población brasileña proclamó la república independiente.

En respuesta, Boliva arrendó la región a una empresa basada en Nueva York, en el año 1901, por el Tratado de Aramavo. Al año siguiente, se avivó la revuelta y el aventurero Luís Galvez Rodrigues de Aria fue coronado "presidente de la república del Acre". Más adelante una expedición de José Plácido de Castro y un grupo de seringueiros apoyados desde Brasil tomaron parte importante del territorio y a continuación pidieron su anexión al Brasil.

La guerra que siguió terminó con el tratado firmado entre ambas partes el 17 de noviembre de 1903, en la ciudad brasileña de Petrópolis, donde quedó estipulado que Bolivia cedía 191 mil kilómetros cuadrados, que se sumaron a los 165 kilómetros cuadrados que ya en 1877 había entregado intentando pacificar los ánimos.

Un epílogo similar tuvo la conflagración paraguayo-brasileña entre 1864 y 1870, que determinó la posterior venta de las tierras públicas para pagar deudas de guerra. Inmensos latifundios fueron vendidos a propietarios ausentes por una fracción de su valor, las ventajas del lesseferismo reemplazaron al paternalismo autoritario, y como de costumbre, el campesino paraguayo se convirtió en peón explotado y sin tierra.

El Paraguay de entonces pudo desafiar al emperador Pedro II y sostener una guerra de más de cinco años, por el grado de desarrollo autónomo que había obtenido, y porque el Brasil aún no se había consolidado como gran potencia regional.

De todas maneras aquella guerra, valga recordarlo, empezó con una advertencia del Paraguay al Brasil, similar a la que hoy realizó, sin mucho eco, el Obispo al general José Carvallo.
¿RENEGOCIACIÓN DE ITAIPÚ EN MEDIO DE UNA GUERRA?


¿Cómo pretende convencer el obispo Fernando Lugo de que está renegociando el tratado de Itaipú, mientras doblan tambores llamando a la guerra en la frontera paraguayo-brasileña?
De “inoportuna coincidencia” calificó esta mañana Ricardo Canese al operativo militar emprendido por Brasil, al poder dar una explicación satisfactoria, mientras supuestamente se realizan reuniones bilaterales en Itaipú por los reclamos paraguayos sobre la binacional.

¿Cómo pretende convencer el gobierno del obispo Fernando Lugo de que está renegociando el tratado de Itaipú, mientras doblan tambores llamando a la guerra en la frontera paraguayo-brasileña?

Canese, balbuceante, intentó convencer a los periodistas que existe relación directa entre la movilización de las tropas brasileñas y los reclamos paraguayos sobre Itaipú.

“Es una inoportuna coincidencia”, manifestó Canese con nerviosismo al referirse al tema.

Curiosamente, la prensa brasileña no habla una palabra de las supuestas renegociaciones que llevan adelante Canese y los suyos.

ALGUNOS CUESTIONAMIENTOS PARA CANESE

Como simple profano en el tema de la energía eléctrica, quisiera presentarle a nuestro héroe algunos números, fechas y cuestionamientos a los que es tan afecto cuando se trata de intentar socavar la imagen del MERCOSUR ante la opinión pública paraguaya, en beneficio de los intereses imperiales que todos sabemos que defiende.

En primer lugar, ¿Cuántos voltios se necesitan para provocar un cortocircuito que desencadene un incendio en la Ferretería Nueva Americana? Pues a pesar del poco conocimiento en tales asuntos en comparación con Canese, puedo asegurarle que la cifra exacta son 850.000 dólares de deuda tributaria.

El incendio de comercios, según las malas lenguas, era la recurrente vía con que su jefe Aldo Zucolillo evitaba pagar con recursos torcidos un “precio justo” por sus negocios al Estado Paraguayo, como puede verificarse revisando la resolución nº 54 del 6 de marzo de 1972, y las 327 y 328 del 26 de julio de 1991. El acta de la intervención de los inspectores de Hacienda estaba fechada el 1 de julio de 1991, y tres días más tarde la firma del jefe de Canese solicitó el fraccionamiento de su deuda.

Desafortunadamente, el Ing. Ricardo Canese no estaba a cargo de asesorar con su sapiencia a los responsables de las instalaciones eléctricas del comercio, y en diciembre de ese mismo año las llamas del averno consumieron a la Ferretería.
Segundo, ¿Cuántos wattios de potencia aplicaba en su descarga la picana eléctrica que utilizaba su compañero de redacción Alcibíades González Delvalle, en tiempos en que trabajaba como policía de Edgar L. Ynsfrán? ¿Retribuye un precio justo a la sociedad paraguaya el lucro antisocial de los puertos privados de PAKSA?

¿Cuántos niños desnudos y hambrientos podrían comer tres veces al día si se formalizaran algunos privilegios como ése? ¿Qué precio se pagaba por aparecer en los álbumes estronistas de Monte Domecq? ¿Qué marca de fósforo usó Nerón para incendiar Roma?

Una pista para resolver estos acuciantes laberintos de nuestro tiempo la sembraron algunas décadas atrás el director griego-turco-norteamericano Elia Kazán, y el periodista Humberto Pérez Cáceres.

Kazan, cuyo trabajo como director incluye títulos tan conocidos como Nido de ratas, Al Este del paraíso y Un tranvía llamado deseo realizados durante la década del ‘50 –su mejor momento artístico–, ha sido siempre señalado como un traidor y delator durante la llamada caza de brujas macartista, debido a su colaboración con el Comité de Actividades Anti-americanas uno de los últimos avatares de la perversa Guerra Fría que contaminó la industria cinematográfica norteamericana en aquellos años. “Los nombres que di (una docena de ex integrantes del Partido Comunista) ya eran conocidos por el Comité” se defendió en una oportunidad Kazán.

Su amigo Arthur Miller dio una versión distinta de ese episodio y Dashiell Hammett, en iguales circunstancias que Kazan, calló y terminó en la cárcel y en la ruina. En su famoso film “Nido de ratas” (cuyo nombre original en inglés era “On the Waterfront”), Kazan glorificaba al delator Terry Malloy, personificado por el legendario actor Marlon Brando. Inspirado en el argumento, Humberto Pérez Cáceres tildó alguna vez al diario de Aldo Zucolillo con el nombre castellano de la película de Kazan, quien en 1999 recibió un discutido Oscar por su trayectoria de manos de la misma comunidad que había sido su víctima.

Desde el conglomerado de agentes encubiertos del imperio e incautos, conocido como Tekojoja, se ha criticado a Oviedo por su actual idilio con sus otrora verdugos del wasmo-argaño-nicanorismo. Es inconsistente la crítica proviniendo de un grupo donde militan ex miembros de la OPM.

Especialmente si se considera que en sus tiempos de “revolucionarios” José Luis Simón, María Jesús Caballero, la izquierdista arrepentida Guillermina Kanonikoff, etc, eran presentados como peligrosos terroristas con sus fotos en tapa de ABC (como buscados al estilo del Far West), azuzando a los grupos de tareas de Pastor Coronel. Hoy todos vemos el apasionado entusiasmo con que su delator de otrora, Aldo Zucolillo, promueve políticamente a sus perseguidos de antaño desde el mismo diario donde los señalaban como bestias a cazar por sus represores, y las antiguas víctimas retribuyen con su servilismo a las campañas del Citizen Kane criollo.

¿QUE ESPERA ALDO ZUCOLILLO?

Aldo Zucolillo un empresario que financió en su momento al centro de detenciones y torturas de la dictadura paraguaya, dirigido por Antonio Campos Alum con asesoramiento de la CIA y la embajada norteamericana de Asunción. Aldo Zucolillo -que de él se trata- también es conocido por su sociedad con Massera y con la Secta Moon, además de ser protegido por la embajada norteamericana de Asunción, de la Fundación Nacional para la Democracia (NED, USA) y directivo de la SIP.

Zucolillo tenía además fuertes vínculos con el dictador Alfredo Stroessner, quien gobernó al Paraguay con respaldo de Washington entre 1954 y 1989. Las vinculaciones sobrepasaban lo ideológico, ya que su hermano Antonio (Tuco), era incluso consuegro de Stroessner y embajador en Londres, su hermano Julio César, se desempeñaba como delator al servicio de Pastor Coronel y su célebre cuñado, Conrado Pappalardo Zaldìvar, era el encargado de los actos ceremoniales del dictador, posición encumbrada desde la cual se involucró en actos terroristas del Operativo Condor como el asesinato de Orlando Letelier en Washington, en 1976.

Hoy, con el despliegue de fuerzas brasileñas en la frontera, puede decirse que al fin se le cumplió el sueño de su vida: una guerra con Brasil para "vengar" el humillante tratado de Itaipú.

Aldo Zucolillo, promotor de la candidatura del obispo Fernando Lugo y mentor de las campañas contra el MERCOSUR en Paraguay, ya logró su propósito, ya tiene su guerra con Brasil. ¿Y ahora qué se viene?

¿Acaso piensa ponerse al frente de un batallón de periodistas, y arremeter contra las fuerzas del general Carvallo, desplegadas en la frontera entre Brasil y Paraguay?

¿Qué esperan Zucolillo y sus secuaces para arremeter contra las líneas enemigas, que están cortando el Puente de la Amistad?.